La misión complicada de quienes liberaron a los esclavos jamaiquinos

La puesta en escena narra la interacción de cinco franceses que van a una isla del Caribe para dejar en alto el nombre de su patria y derrotar al enemigo inglés

GRACE LAFONTANT » glafontant@el-nacional.com

2019-02-08T08:00:00.0000000Z

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El Nacional Venezuela

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PRIMERA FILA

El espacio y el tiempo parecen no existir en los diálogos de la obra de Heiner Müller La misión, que fue publicada en 1979 en el diario Sinn und Form de Alemania. Esta pieza fue traída a las tablas venezolanas por la directora Andreina Pulidor (finalista del V Festival Jóvenes Directores) junto a la agrupación Teatro de la Penumbra. La producción relata la historia de cinco franceses que van a Jamaica para hacer una revolución en contra de los ingleses y liberar a los esclavos. Dos de los protagonistas son blancos, inequívocamente favorecidos por su raza, y los otros tres son negros, personas que han luchado contra la monarquía y la Iglesia para encontrar un lugar en el mundo. Su objetivo va guiado por la frase “La revolución es la máscara de la muerte, y la muerte es la máscara de la revolución”. Sin embargo, el desarrollo de la historia permite apreciar que las relaciones entre expatriados no son simples, pues hay resentimiento, temor y odio; pero también hay amistad oculta en la lucha común. “Igualdad, libertad y fraternidad”, repiten los cinco. Los personajes son interpretados por los actores José Alberto Briceño, Rafael Gil, Yaimira Martínez, Douglas Suniaga y Bethania Yánez. El proceso de ensayo fue “agradable y fluido”, aseguró la directora, pues entre todos descomponían y reinterpretaban los papeles hasta que finalmente se materializaban. La elección del texto no fue al azar: “Luego de un proceso de investigación y estudio del teatro de Bertolt Brecht y Müller, escogí un tema que considero muy cercano a mí y, entonces, lo mandé al festival. Cuando supe que fui seleccionada me sentí fantástico, y desde ahí comenzamos a montar la obra, a hacer los ensayos”, afirmó. El escenario es una tablet, hay jaulas decoradas con elementos futuristas y las luces y música marcan cambios importantes en las acciones de los personajes. Ellos, que dan vida a los “libertadores” de Jamaica, visten de negro y se arrastran por el piso, hacen muecas, se retuercen y maniobran palos de golf como parte de su semiótica particular. Los diálogos son complejos: se escuchan líneas cargadas de información histórica, psicológica y filosófica. “Esta obra postdramática rompe y se distancia del hilo tradicional del teatro aristotélico. Eso explica la variedad de discursos que se pueden encontrar en La misión. Es fantástico que tú puedas agarrar un mismo texto y darle varias lecturas, que sucedan en diferentes tiempos. Entonces, a este discurso yo le quise dar el toque de la celebración, la muerte y la revolución”, apuntó Polidor. La directora desea que el público sea capaz de generar sus propias interpretaciones a partir de lo que ve y escucha. Además, señaló que la gente se sensibilizará porque la pieza puede entenderse con mayor facilidad debido al contexto actual del país. La misión se estrena hoy y se presentará hasta el 17 de febrero en el Espacio Plural del Trasnocho Cultural.

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